Escribir, escribo. Pero…

… pero no lo que quiero ahora mismo. Leí que “un escritor, escribe”. Pues ahí no hay duda: yo escribo. Estoy escribiendo un capítulo sobre sinestesia y lenguaje para un material didáctico de una asignatura de logopedia. Luego tengo que escribir otro capítulo sobre toma de decisiones (en inglés, ou yea) Dentro de diez días tengo uncongreso sobre sinestesia en el que hago tres presentaciones, y luego he de prepararme para una conferencia dentro de un curso de verano (que ya os contaré, por aquello de la publicidad cruzada y tal) Con todo esto, o me pongo en marcha ya o no llego, y por tanto durante este tiempo voy a tener menos cuarta dimensión (digo esto para no repetir “tiempo”, que quiero ser escritor) para escribir lo mío. Lo anterior también es mío, pero ya me entendéis (no hay que explicarlo todo, hay que dejar que el lector imagine; eso dicen los consejos que voy leyendo).

Con todo esto estaba pensando en si el lenguaje científico podría aportar algo al escritor de novelas. En un artículo científico la narrativa brilla por su ausencia, normalmente. Y los adverbios suelen aparecer cuando no queremos afirmar algo categóricamente, normalmente también. Es decir, que los artículos científicos, normalmente, son un rollo (por si mi exquisita ironía no queda bien reflejada en cómo escribo, estoy repitiendo “normalmente” a conciencia. No suelo repetir palabras cuando escribo. Normalmente)

En este tipo de textos, las frases son directas, y su objetivo es exponer datos. Quizás la parte más narrativa esté en la introducción del artículo, que es lo que se escribe lo último, y cuya finalidad es crear un marco en el que tus datos, o la investigación que has hecho, tenga sentido. Esto sería el equivalente al “Érase una vez un país donde había duendes malos y duendes buenos, en el que los duendes buenos comían de día y los malos, de noche”. Y entonces expones tu experimento sobre el efecto que produce en los duendes buenos el comer de noche. Quizás haya duendes, en ese país, que coman justo durante la salida o la puesta del sol, lo cual convertiría tu introducción en errónea o al menos incompleta. Y entonces es cuando los revisores te dicen “su introducción está incompleta”, y tienes que rehacerla para dar cabida a los jodidos duendes que les ha dado por comer justo cuando el sol sale o cuando el sol se pone. Creo que en un relato lo ideal sería no hablar de los duendes que comen a deshoras y luego presentarlo como elemento sorpresa… aunque también he leído por ahí que en la introducción de una novela han de estar todos los elementos ya presentes. Nada de que aparezcan duendes “raritos” a la mitad de la historia.

La apoteosis de la imaginación en un artículo científico se muestra en las conclusiones, pero sobre todo en la discusión. ¡Ah, la discusión! En las conclusiones haces eso: concluyes. Por ejemplo: “nuestros datos muestran que los duendes buenos que comen de noche tienen dolor de cabeza por la mañana”. Y esto lo concluyes porque comparas a los duendes malos y a los buenos que han comido durante la noche, y ya está. Pero entonces llega el apartado discusión, y ahí nos convertimos en magníficos novelistas: “nuestros resultados podrían explicar por qué los duendes malos son tan malos: tal vez se levantan todos con dolor de cabeza, pero no lo sabemos. Para poder afirmar esto con certeza deberían realizarse nuevos experimentos.”

Tal vez algún investigador no esté de acuerdo con lo que estoy diciendo. Tal vez incluso se moleste. No es mi intención; si lo fuera, sería mucho más irónico. Normalmente (no pega ahora decirlo, pero lleva tiempo ya sin salir en esta entrada).

En fin, que a veces cuando escribo y me lío con una frase pienso en cómo lo diría si estuviera escribiendo un artículo, y luego hago la media, para no contar una historia en plan “el sujeto número 13, duende bueno, varón, de 20 años de edad, sube la colina. Al llegar arriba su tasa cardíaca se ha incrementado en un 25% y sus niveles de ansiedad se han reducido en 3 puntos, según la Escala para la Ansiedad de Growster-Branchett” (lo voy a decir por si acaso: esta escala no existe)

En resumen (¿o en conclusión?) que ando bastante liado, pero aún así estoy acabando un relato corto que me surgió a partir de una frase que leí a otra persona. Me lo he planteado a modo de ejercicio, y en cuanto lo termine, tendré la desfachatez de pedirle a algunas personas que lo lean y me den sus opiniones. Y luego lo compartiré por aquí, por si alguien se anima a leerlo.

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