Fantasía

Tengo una historia nueva en mente. Desde que me comprometí seriamente con volver a escribir, son muchas las ideas que voy teniendo y voy anotando en el cuaderno; en realidad, en los cuadernos. Aunque hago el esfuerzo de utilizar uno para ir tomando notas de todo, que luego tengo varios por ahí sueltos.

Esta nueva historia surge a partir de una entrada en el blog (no en este, en otro) que aún no he escrito, pero que había pensado fuera la primera. Pensé en llamarla “Contranatura”, y hablar sobre cuando vamos en nuestras vidas en dirección contraria a donde sentimos en realidad que debemos ir. Estoy muy interesado en el chamanismo (soy psicólogo) y por ahí iba la cosa: la búsqueda del alma, la recuperación del poder personal. Todo esto mientras iba andando por la calle.

mi cuaderno de notas

Cuaderno de notas

De pronto, apareció completamente en mi mente la historia. Repito: apareció. Yo la voy a escribir, pero yo no lo ha creado. Esto es algo que he leído que dicen otros muchos escritores. Ante mis ojos aparecieron los personajes, la idea, la trama y todas esas cosas que se suponen son imprescindibles para escribir una historia (¿captas la ironía en imprescindibles?) Pues eso, que apareció de golpe, prácticamente completa. En la siguiente media hora, mientras iba en bus, cogí el cuaderno y comencé a escribir. ¿Cuál era el tema? ¡Fantasía, por supuesto! Ambientada en nuestro mundo, pero incluyendo elementos fantásticos.

Cuando llegué a donde había quedado con un amigo, ya estaba completa. Luego han ido perfilándose algunas ideas, personajes, etc. Incluso tengo escritas 3000 y pico palabras de lo que sería el capítulo uno (horrible, pero ahora lo que quiero es sacarla fuera). Estaba muy emocionado. Cuando llegué a casa busqué en Google imágenes acorde a los pesonajes que yo había imaginado. Ya te las enseñaré. Lo que quiero decir ahora es otra cosa.

Desde ese día, el martes día 9, hasta hoy, toda la historia da vueltas en mi cabeza. Los personajes van cobrando vida propia y buscan lo que les va mejor. Uno, que no me convencía no sabía bien por qué, de pronto comenzó a hacer (mejor dicho, a no hacer) una cosa, y encajó perfectamente. Escribiendo ese primer capítulo apareció sin pensarlo otro personaje, que es perfecto para la historia (al menos por ahora) Y ayer mismo surgió otro. Hasta aquí todo parece estupendo, ¿verdad? Incluso puede que si lees esto te digas “qué maravilla, qué portento de creatividad e imaginación”. También te puedo decir que tengo el cuello fastidiado del portátil y de escribir en el cuaderno en posiciones incorrectas, pero nada que no sepas ya si también escribes.

Lo malo de esta historia está en que, una vez más, comencé a deslizarme por mi propia contranatura. ¿Escribir fantasía? De repente la historia me parecía tonta, infantil o juvenil; y me sorprendió pensar eso, porque adoro y respeto la literatura juvenil, no hay nada de malo en ello. Y ME ENCANTA LA FANTASÍA, así con mayúsculas, que hay cosas que hay que gritarlas, joder. Pero empecé a darme caña, a decirme que la historia no vale un duro, que no era seria… De tanto perderse uno mismo por los caminos “contranatura” de su propia vida, de tanto sabotearse, al final acabamos reconociéndolos (y si no conoces tus propios caminos contranaturales, espabila), y yo lo hice. Me di cuenta dónde me estaba metiendo y cómo: en lugar de animarme, cuidarme y quererme, todo lo contrario. No hay que caer en la indulgencia extrema con uno mismo, y menos si eres escritor o lo pretendes, puesto que estás creando algo y quieres que sea estupendo, maravilloso, perfecto. Pero tampoco fustigarse, dañarse uno mismo, ir “contranatura” con aquello que es natural en ti; en mi caso, y en lo que a escribir se refiere, lo mío es la fantasía, la ciencia ficción, misterio, terror.

El título original. Ya no es ese.

El título original. Ya no es ese.

De hecho, ese era el título que pensé para la historia: Contranatura, como puedes ver en las notas del cuaderno. Lo he cambiado ahora por otro, pero ese post en otro blog sigue pendiente. Puedes ver también los diferentes nombres que iba poniendo y luego los tachaba. Tampoco será ninguno de ellos el definitivo.

En ese cuaderno hay muchas historias escritas: bocetos, ideas, sinopsis, personajes… y todas las historias giran en torno al misterio, la fantasía o la ciencia ficción. Fantasía, como dice Brandon Sanderson, (autor entre otros libros de Elantris, una joya) no es sólo elfos, enanos y el mundo de Tolkien. No es sólo el universo de Dragones y Mazmorras (por muy alucinante que esté, que lo está). La fantasía puede combinar lo cotidiano con lo simbólico, y ofrecernos profundos espejos en los que mirarnos y reconocernos. Me gusta la fantasía, y escribo fantasía. Ojalá lo que escriba sea lo bastante bueno como para no hacer desmerecer al género.

Si no escribiera esta historia, me estaría saboteando a mí mismo. Puede que al final sea mala, y la deje por ahí, pero frenar ahora, al comienzo, su creación, sería ir contranatura.

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