Contranatura

“Nada empieza nunca.

No hay un primer momento; no hay una única palabra o lugar de los cuales esta historia o cualquier otra brote.

Los hilos siempre pueden seguirse remontándonos en el pasado hasta algún cuento anterior, e incluso hasta otros cuentos que precedieron a ese; aunque a medida que la voz del narrador retroceda las conexiones parecerán hacerse más tenues, porque cada época querrá que le cuenten el cuento como si fuera una invención propia.”

Sortilegio, Clive Barker.

Así empieza mi novela favorita: Sortilegio (Weaveworld), de Clive Barker. Si tuviera que salvar un sólo libro de todos los que tengo, no dudaría: sería este.

Weaveworld

Cuando empecé este blog, en realidad lo empecé en otro sitio, y luego me lo traje aquí. Hay una palabra en inglés que me gusta mucho: unfolding. Se traduciría por “desplegándose”; algo que se despliega desde sí mismo, que se “desenrolla”. Quizás me he acordado de esa palabra porque la historia que se cuenta en “Sortilegio” trata sobre una alfombra. Y muchas cosas.

Así, este blog se ha ido desplegando a medida que lo he ido creando. Sigue desenrollándose, de hecho. Así son las cosas: se van unfolding hasta que lo mismo te encuentras al final con una preciosa alfombra que con una basura enorme. Es lo que tiene el unfolding.

Cuando en uno de esos despliegues me traje este blog aquí, escribí una entrada en el otro. La llamé “Contranatura”. Algo de eso conté aquí también. En ese punto coincidieron varias cosas, varios hilos de esos de los que habla Barker en el extracto de su novela que he incluido al principio. Todo surge gracias a empezar este blog (el otro, en realidad) y lo que fue removiendo el volver a escribir, algo que había abandonado.

Ya sabes, nada empieza nunca.

En aquel momento coincidieron varias cosas: la certeza de saber que tenía que separar el blog en dos, la certeza de saber que tenía que ir a favor de natura en algo (no sabía en qué con exactitud) y por el lateral aparecieron unos personajes y una idea que iban dando forma a una historia que ahora estoy escribiendo. En una pasmosa falta de originalidad, el título provisional era “Contranatura”. Copio lo que escribí en la entrada original (del 24 de junio de 2015):

¿Por qué Contranatura? Hay un impulso en nuestra vida que nos dice hacia donde tenemos que ir. No hablo de objetivos claros ni planes establecidos que uno se marca para alcanzarlos. Hablo de algo más difuso, más instintivo y tal vez por eso mismo mucho más claro, si somos capaces de hacerle caso. Quizás sea algo espiritual, quizás sea información almacenada en ciertas redes neurales de modo que no podemos hacerla explícita.

Y somos buenos, muy buenos, machacando ese impulso. Anulándolo, dejando que otros lo redirijan en favor de sus intereses, sus egos o sus carteras. Somos maestros en el arte de hacer como que no lo oímos porque no coincide con lo que la gente espera de nosotros, con lo que la sociedad dice que debe ser, o peor aún, porque nos falta valor para seguir adelante. Y la falta de valor, la falta de confianza, son cosas comprensibles y no debemos avergonzarnos de ello. Nos da miedo no encajar, nos da miedo caminar por el filo, en la periferia. Pero hay que hacerlo. Todos los caminos personales acaban yendo por el filo, aunque vayan por el mismísimo centro de la ciudad.

No estoy diciendo nada nuevo que no se haya dicho ya cientos de veces. Sólo lo estoy diciendo otra vez. Y sobre todo, me lo estoy diciendo de nuevo a mí mismo. Otra vez, con más fuerza, más claro. y también te lo digo a ti.

Donde estés ahora, párate y escucha. No a lo de fuera, sino a lo de dentro. ¿Estás yendo contranatura? Es decir, ¿estás yendo en sentido contrario a lo que de verdad quieres hacer? ¿Estás yendo en cualquier otro sentido que no sea el que de verdad quieres seguir?. No hace falta que sepas qué quieres hacer, basta con sentir esa sensación profunda de que algo no va bien. Hay que saber perderse de vez en cuando, porque cuando uno está completamente perdido, es cuando menos perdido se está. Cuando no hay nada que nos indique hacia dónde ir, entonces comienza la magia.

¿Por qué vuelvo a contar esto aquí? Quizás sea un modo rápido de actualizar el blog, reciclar una entrada. Quizás sea porque ayer empecé a escribir por fin esa historia, después de meses de planificación y autocrítica salvaje, de tenerlo todo listo menos el protagonista. Todo un universo creado y me faltaba el centro.

Al principio de este blog, pero cuando era el otro, una amiga me escribió un comentario en el que decía: “enséñanos algo de tu mundo interior”. Esa frase lleva días bailando en mi cabeza. Mi mundo interior, un universo sin centro… Supongo que todo junto ha hecho que retome esta entrada y la vuelva a poner, animado a enseñar un poco de mi mundo. De hecho, incluso con cierta rabia y dureza: ¿Quieres ver un poco de mi mundo interior? ¡Pues prepárate!

Y ahí va, en la historia que estoy escribiendo.

Porque nada empieza nunca.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s