Un destello de oscuridad

un destello de oscuridad

Leer para buscar esa chispa de oscuridad que nos aterra en la vida. Escribir para enfocar la luz en ese punto de oscuridad.

Ayer escribí esto en twitter. Tal como tuve la idea la pasé a palabras. Como es habitual en mí, una idea que gira en torno a la oscuridad.

¿Por qué leemos? La pregunta no es sencilla. Bueno, sí. Lo complicado es la respuesta, sobre todo porque no hay una respuesta del por qué pasamos horas leyendo palabras, pasando páginas, apurando renglones. Surgen las respuestas habituales: para evadirnos, para disfrutar aventuras, para conocer otros mundos, para ver otras vidas o las mismas vidas desde otros puntos de vista.

Y por aquí surgió el tuit. Una novela lleva, como mínimo, una idea. La que sea. Cualquier tipo de novela: fantasía, misterio, acción, aventura… En cualquier caso hay al menos una idea que subyace. Tema, argumento y trama, que tan bien señala Néstor Belda (post de obligada lectura).

Ahí reside la chispa a la que me refiero. Ese destello de oscuridad. Esa mínima distorsión en el mundo perfecto, idílico o, por lo menos, cotidiano. Esa cosita minúscula que hace temblar lo que de otra forma no sería ni historia ni novela. Y es ahí donde lo buscamos, en la novela. Porque la novela es un contenedor seguro donde esa chispa puede desencadenar todo un incendio de oscuridad que nos abrase y del que podemos escapar, más o menos indemnes, cerrando el libro.

Un destello de oscuridad es esa temeridad que hace un personaje y que nosotros no haríamos en este momento. Esa idea que late en la mente del protagonista o de un personaje secundario y que nosotros reconocemos en nuestra mente como propia pero no dejamos ni que salga a respirar un poco. Esa chispa, en definitiva, que buscamos de reojo cualquier martes por la tarde mientras vamos caminando por una de las calles de siempre.

¿Y por qué escribimos?, me pregunté. Y pensé que tal vez por lo mismo pero al revés. Escribimos para coger un enorme foco y apuntarlo directamente hacia ese minúsculo destello, esa chispa. Que se vea. Para enfocar toda la luz sobre ella, sin disimulos ni afecciones. Como aparecer ese martes en tu vida y señalarte con el dedo la mirada perdida de una persona cualquiera, la suciedad de la calle, lo bonito de las nubes, lo mediocre de lo que te rodea. Aparecer para susurrarte algo que ya sabes pero que empujas al fondo, muy al fondo de tu mente, con la esperanza de que esa chispa de consuma ahí.

Pero no lo hace ni lo hará, y mucho menos mientras leas. Aunque si no lees tampoco quedas exento de riesgo. Esa chispa se alimenta del arte, de la música, del momento exacto en que la luz cae de esa forma especial sobre ese horrendo toldo de la tienda de enfrente. Pero como eres de los que lees, esa chispa crepita con cada frase, cada idea, cada personaje o cada argumento que señala de forma directa a esa oscuridad.

Busca a tu alrededor. Las fuentes son inagotables. Busca esa chispa que pasa inadvertida y luego, al escribir, concentra sobre ella tanta luz como seas capaz.

¿Soy el único raro? ¿O tú también te fijas en esos destellos de oscuridad?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s