Realismo mágico: ¿fantasía acomplejada? (Trilogía Realismo Mágico y Fantasía, Vol. I)

Este es un artículo de opinión. Y opino que el realismo mágico es una especie de fantasía acomplejada. Esta frase es la primera porque la primera frase debe ser impactante. Cosas del marketing.

opinando sobre realismo mágico

– Ese no estará opinando sobre realismo mágico… Y sin tener ni idea…
– ¡Y encima escribe fantasía!
– ¡A por él!

Gabriella Literaria me ha aconsejado que avise de que este post es largo. Ella sabe de lo que habla y yo, además de imprimir sus artículos, le hago caso.

AVISO: artículo largo.

Si escribes o lees fantasía te habrás cuestionado alguna vez cuál es la diferencia entre realismo mágico y fantasía. Yo me la hice porque hace un par de años escribí un relato corto, y al acabarlo me pregunté si lo que había escrito era fantasía o ¿realismo mágico? ¿Habría escrito realismo mágico? ¿Me había convertido ya en un autor serio, que escribe cosas serias… y no fantasía?

Sarcasmo. Nunca hay demasiado.

“La llave frágil” es el relato en cuestión. Lo compartí aquí en el blog hace un par de años. Lo escribí de un tirón, a brújula, a partir de una frase que Néstor Belda compartió en Twitter: “Todos nacemos con una llave. Sólo tenemos que encontrar la puerta“. Aunque él hablaba en plan metafórico, yo me lo tomé literal y pensé ¿y si cada uno de nosotros naciéramos con una llave real, física? Puedes leer la sinopsis en la entrada que escribí en su momento, aunque te la resumo aquí:

Todo el mundo tiene la opción de nacer con una llave física, que surge del interior de una piedra que acompaña a la madre durante el embarazo, y se abre en el momento del parto. Esta llave es única para cada persona, y se supone que cada llave abre algo en alguna parte del mundo, algo con significado especial para el dueño de la llave. Javier nace con una llave, pero es una llave frágil. ¿Aguantará todas las tentativas de abrir cerraduras que quiera, o corre el riesgo de que se rompa?

Cuando lo hube acabado me surgió una pregunta: ¿había escrito realismo mágico?

A lo mejor te surge ahora un pregunta: ¿estoy aprovechando para promocionar mi relato?

La respuesta a la segunda pregunta es un descarado SÍ. La respuesta a la primera es: no lo sé.

Y ahora que estoy revisando el relato para autopublicarlo en alguna plataforma, he retomado la pregunta. Una pregunta nada original, una pregunta que ya se han hecho muchos antes que yo, y con mejor formación. Solo que en mi caso, lo hago partiendo de que, desde mi soberana ignorancia, el realismo mágico siempre me ha parecido una fantasía con complejos, una fantasía “menor” que curiosamente tiene, de cara a la galería, un estatus de fantasía “mayor”.

 

El valor de la media: Wikipedia

Una búsqueda de artículos, opiniones, etc., sobre esta cuestión (en español) me ofreció una imagen global que variaba poco al final. Las mismas ideas repetidas. Así que para ilustrar esta opinión media, acudí al mayor engendro de Internet.

La Wikipedia.

No me gusta la Wikipedia. Quizás por eso la cito aquí.

¿Y qué dice la Wikipedia sobre el realismo mágico? Copio y pego el párrafo inicial, a modo de resumen (lo resaltado en negrita es mío):

El realismo mágico es un movimiento literario de mediados del siglo XX y se define como una preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común (…) y es, sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidadEl realismo mágico comparte características con el realismo épico, como la pretensión de dar verosimilitud interna a lo fantástico e irreal, a diferencia de la actitud nihilista asumida originalmente por las vanguardias, como el surrealismo.

Wikipedia además nos da una lista de características del realismo mágico, y todos sabemos lo que nos pone una lista. Pero nos avisa de una cosa: Los siguientes elementos están presentes en muchas novelas del realismo mágico, pero no necesariamente todos se presentan en las novelas y también otras obras pertenecientes a otros géneros pueden presentar algunas características similares.

Dicho de otra forma: que sí pero no, que no pero sí, y que a veces. Es decir, que sí, que fantasía y realismo mágico son cosas distintas, y que el realismo mágico tiene una identidad propia (no lo discuto). Pero eso es lo que se vocea de lejos. Luego te acercas y ya lo que parecían líneas claras y marcadas son borrones temblorosos.

A pesar de estas medias tintas que funcionan tan bien para salvar cualquier discurso, vamos a ver algunas de esas características que al final son las mismas que he encontrado en páginas con análisis más elaborados que la Wikipedia.

El texto en negrita es mío, y los comentarios posteriores, también.

1) Contenido de elementos mágicos/fantásticos, percibidos por los personajes como parte de la “normalidad”. COMENTARIO: Entiendo que si en una novela una persona abre una puerta y entra, pongamos, en un Londres subterráneo, y se sorprende mucho, no es realismo mágico, sino fantasía. Entonces, por eso Neverwhere de Neil Gaiman es fantasía y no realismo mágico, ¿no?

2) Elementos mágicos tal vez intuitivos, pero (por lo general) nunca explicados. COMENTARIO: Entiendo que si en una novela hay magia y no es explicada, es realismo mágico y no fantasía. Claro. Apenas hay novelas y subgéneros de fantasía donde aparecen elementos mágicos no explicados. Para nada.

3) Presencia de lo sensorial como parte de la percepción de la realidad. COMENTARIO: Esto sí que no lo entiendo: ¿en la fantasía lo sensorial no es parte de la percepción de la realidad?

4) La mayoría se ubica en los niveles más duros y crudos de la pobreza y marginalidad social, espacios donde la concepción mágica, mítica se hace presente. COMENTARIO: Por eso la magia nunca está presente, en fantasía, en entornos pobres o de marginalidad social. OK, pillo el truco aquí. Tiene que ser marginalidad social REAL, de barrio, de países pobres, etc. Los skaa de Nacidos de la Bruma, de Brandon Sanderson, son pobres y y viven en un entorno de miseria, pero es demasiado fantástico y por tanto no sirve.

5) Los hechos son reales pero tienen una connotación fantástica, ya que algunos no tienen explicación, o es muy improbable que ocurran. COMENTARIO: Mi favoritaEntiendo por ejemplo que esto se refiere a que una persona salga volando (y ya con esto cubro la cuota de referencias a Cien años de soledad) pero no por ejemplo que un personaje abra las palmas de las manos y broten flores. Aunque las flores brotan (real) pero no de las manos (fantástico). Si cruzando un muro de niebla apareces en otro lugar (El ladrón de días,  de Clive Barker), ¿entra como realismo mágico? La niebla es real, es algo que existe en nuestro mundo. Cruzar la niebla también. El elemento fantástico es que crucemos la niebla y aparezcamos en otro mundo.

Entonces si la historia va de ese otro mundo y como escapar, es fantasía. Si es lo mismo, pero en un entorno de pobreza y marginalidad social, ¿entonces es realismo fantástico? Es decir, en este caso ese otro mundo y cruzar la niebla tiene más valor como simbología (que se refiere a algo, como toda simbología) que como elemento narrativo. La magia como un instrumento, no como un elemento de valor propio en la historia. No sé si me explico y si puedo tener algo de razón. Pero da igual: siempre puedo decir que estoy escribiendo realismo mágico.

realismo mágico

Este soy yo a estas alturas del artículo, consciente de lo que estoy diciendo es una completa tontería. Pero que voy a seguir p’alante, eso no lo dudes.

Pero aún hay más. Habla sobre el tiempo y cuatro posturas que pueden darse en el realismo mágico (o no, o solo algunas; ya sabéis como funciona esto):

1) Tiempo cronológico: Las acciones siguen el curso lógico del tiempo. COMENTARIO: Como en la mayoría de novelas de otros géneros, ¿no?

2) Ruptura de planos temporales: mezcla de tiempo presente con tiempo pasado (regresiones) y tiempo futuro (adelantos). COMENTARIO: Los flashbacks y flashforwards (regresiones y adelantos, vaya) están presentes en otras muchas novelas. Por no hablar de la manida (y efectiva) historia contada en dos líneas temporales distintas (aún recuerdo tirarme de los pelos – cuando tenía – cada vez que en El Ocho acababa un capítulo y el siguiente empezaba cientos de años atrás…)

3) Tiempo estático: El tiempo cronológico se detiene, es como si no trascendiera; en cambio, fluyen los pensamientos de los personajes. COMENTARIO: Llamadme quisquilloso pero, ¿esto no es igual que si leemos un pensamiento del personaje? Un soliloquio de personaje de Shakespeare o a Juan, de una novela negra, sentado en su silla de oficina (cliché, ya lo sé) reflexionando sobre el caso.

4) Tiempo invertido: Es el más contradictorio: considerar la noche día cuando leemos: “Era el amanecer. Se hizo la noche”, entre otras. COMENTARIO: Aquí no tengo nada que añadir… salvo que puede hacerse de día (sale el sol) y hacerse de noche en el corazón o la mente de un personaje porque su amante, que iba a venir antes de que saliera el sol – y si no, no venía – pues no ha llegado. Llamadlo metáfora, no sé.

Y ya lo último que utilizo de Wikipedia: una cita del escritor Miguel Ángel Asturias, considerado un representante del realismo mágico (de nuevo la parte en negrita es resalte mío)

“(…) me he dado cuenta [de] que existe una realidad palpable sobre la cual se injerta otra realidad, creada por la imaginación, y que se envuelve de tantos detalles que llega a ser tan ‘real’ como la otra. Toda mi obra se desenvuelve entre estas dos realidades.

Una realidad palpable sobre la que se injerta otra realidad“. Esa idea es una característica de dos de mis escritores favoritos. Clive Barker y Neil Gaiman. En las novelas de Barker la presencia de otro mundo, entretejido con este, es casi una constante. Ya sea en dimensiones aparte o escondido entre las grietas de la madera de una habitación del segundo piso.

 

Busca, compara, y elige lo que te convenga: Magic English!

Justo eso he hecho, yendo más allá y buscando artículos en inglés.

Entre las muchas páginas que encontré estaba esta de Gotham Writers, donde en una sección de “Pregunta al escritor” hay varias preguntas, entre ellas la que estamos considerando: qué es realismo mágico y en qué se diferencia de la fantasía. La respuesta, a cargo de Brandi Reissenweber, no varía mucho de la media que ya hemos visto:

En el realismo mágico, el mundo se parece bastante al nuestro pero incluye un elemento de lo extraordinario“. Aquí vuelvo a pensar en novelas de Clive Barker, como “Sortilegio”, que tiene lugar en nuestro mundo y que incluye elementos extraordinarios (magia).

En la misma respuesta se cita el cuento de Gabriel García Márquez “Un señor muy viejo con unas alas enormes“, en el que los personajes tienen un encuentro con un ángel (no cuento más, leedlo).  Reissenweber dice de este cuento que “lo extraordinario está firmemente enraizado en la ordinario“, y al leerlo observamos una de las características del realismo mágico: en el cuento de G. G. Márquez, nadie se sorprender de ver a un ángel. No hay asombro.

En esa misma página Reissenweber afirma que “la fantasía es muy diferente. Mientras el realismo mágico sitúa a los lectores en un mundo predominantemente realista, la fantasía tiene lugar en un mundo irreal con personajes irreales. La trilogía de Tolkien “El Señor de los Anillos” es un ejemplo popular de fantasía“.

Más o menos lo mismo se dice en The Masters Review: A platform for emerging writters una plataforma para nuevos escritores (en inglés). En una entrada dedicada al tema del realismo mágico y la fantasía dice:

Realismo mágico – La ficción realista mágica tiene lugar en un mundo que se asemeja al nuestro, excepto por la introducción de un elemento mágico, que no puede ser explicado por las convenciones de nuestra realidad.

Fantasía – El factor principal que divide la fantasía del realismo mágico y de la ciencia ficción es que la fantasía tiene lugar en un mundo completamente diferente al nuestro. En lugar de un mundo que se asemeje a nuestro, aunque contenga elementos mágicos o nuevos desarrollos científicos, el paisaje de una historia de fantasía es completamente artificial (…) la gran diferencia entre la fantasía y el realismo mágico es que, en las obras de fantasía, el mundo circundante no refleja nuestro propio mundo. Y vuelve a nombrar El Señor de los Anillos como ejemplo de fantasía.

Y justo hoy he leído el relato Gómez Meseguer y el Ogro Santaolaya, de Daniel Mares, incluido en la antología Cuentos fantásticos de la España profunda. En este relato de fantasía de “cachava y boina” aparece un ogro… y nadie se sorprende en el relato de que haya ogros. Están ahí, como el ángel del relato de G. G. Márquez. Y no se considera un relato de realismo mágico, creo yo.

Entonces, a ver…

realismo mágico

Aquí estoy, metido en un berenjenal de agárrate y no te menees con este tema. A ver cómo salgo.

Creo que en estos casos, al comparar realismo mágico con fantasía, se toma como ejemplo un tipo de fantasía. En fantasía hay muchos subgéneros, cada cual con sus elementos y definición propia. No entraremos en eso… en este post. Todas las comparaciones sitúan los elementos en polos extremos tal vez de forma poco realista (por ejemplo, no son pocos los que hablan de un continuo entre realismo mágico y fantasía) Quizás esta comparación entre realismo mágico y “fantasía en general” lleva a tener que admitir que en efecto son dos géneros muy distintos, como lo son El Señor de los Anillos y Cien años de soledad. Pero quizás si se comparan otros dos ejemplos esas diferencias, aunque existentes, no sean tan marcadas.

El artículo de The Masters Review señala, igual que otros, que el mundo del realismo mágico es “real” y el de la fantasía “irreal”. ¿Qué ocurre si comparamos realismo mágico con fantasía urbana, por ejemplo? ¿Podríamos considerar en este caso que uno de los elementos que definen al realismo mágico está ausente? Creo que este elemento comparativo y que aporta identidad al realismo mágico, al menos en su relación/comparación con la fantasía, depende mucho de con qué fantasía se haga la comparación.

Por tanto, en estas comparaciones y delimitaciones entre realismo mágico y fantasía, ¿importa con qué tipo de fantasía se está haciendo la comparación? ¿Tiene sentido hablar de realismo mágico frente a fantasía “en general”? 

Y la pregunta más importante: ¿te acuerdas de mi relato? Espero que sí, porque te quiero preguntar: a partir de la sinopsis, ¿lo consideras fantasía o realismo mágico? Y si me vas a responder que eso tiene más sentido de cara a elegir una categoría en Amazon… te estás adelantando al volumen II de esta fascinante y absurda (o mágico-realista) trilogía.

Si has leído todo esto, de verdad, gracias. Que un ogro fantástico o un ángel mágico-realista te lo paguen.

(Puedes leer el segundo volumen de la trilogía aquí)

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4 comentarios en “Realismo mágico: ¿fantasía acomplejada? (Trilogía Realismo Mágico y Fantasía, Vol. I)

  1. Prometo que sí leí completa tu entrada, Óscar, y lo que sugiere es redondear lo que compartes con la siguiente explicación.

    Para quienes no nacieron, se criaron y viven en el universo de la América hispana, les suele costar algo de trabajo el entender a cabalidad el “realismo mágico” (y ni que decir de quienes no son latinos). En nuesta realidad latinoamericana (la mexicana, por ejemplo), por la mezcla de las culturas indígenas, española y africana, se creó un muy interesante universo, en el que nuestra forma de ver la realidad tangible es peculiar. Es común que nuestra realidad esté entretejida de “consejas”, cuestiones extasensoriales, cuestiones tangibles, hechos, supuestos, en los que vivimos inmerosos y (reales o fantaseados) que nos parecen de lo más naturales, Sólo piensa que somos la única cultura (por lo menos la mexicana) que convive con la muerte y hasta se burla de ella. Nuestros muertos están presentes y es algo que no cuestionamos,sólo lo vivimos. Es evidente que algunas cosas son mera leyenda (nuestra historia es mezcla de realidad y de mitos), pero o las aceptamos o no. En todas nuestras historias de familia hay hechos factibles y otros “irreales”.

    Los mundos que representaron García Márquez, Carpentier, Asturias, Rulfo y tantos más, no son mera creación fantástica, vaya no en el sentido que todos entendmos por literatura de fantasía, sino que reflejan literariamente, artísticamente, el mundo latinoamericano.No es presentar fantasía como realidad factible. Es retratar nuesta realidad con todo lo que tiene de facto y de imaginación, que viene de manera ancestral y que resulta de esa mezcla de tres culturas.

    El universo mexicano es en extremo susceptible para esto, sólo piensa que estamos formados por alrededor de 50 distintas etnias indígenas con sus proipias lenguas, dialectos y culturas, más la herencia española que nos llegó enriquecida de los mundos judío y musulmán, rematado con la negritud africana (que en México es una tercera raíz cutlural, así fue su peso). Yo, a nivel personal, por ello me siento muy orgulloso de mi sangre maya, purépecha, española, judía, musulmana y negra, porque de todas tengo.Y en mi familia, como toda buena familia mexicana que se precie de serlo, hay unas historias con rasgos sobrenaturlaes geniales.

    Y aquí me callo porque te he dejado tamaño comentario. Abrazote, Óscar, y qué gusto ver que tomaste muy en serio lo del blog y la escritura. A seguirle pa’lante.

    • Ernesto, muchas gracias por este comentario. ¡Vale cada palabra en oro! Sí, lo entiendo y lo comparto. Fíjate que a mi post lo he llamado “Volumen I”, porque empecé a leer y escribirsobre realismo mágico y fantasía y la cosa creció tanto, que decidídí dividirlo en partes. Tu comentario me lo guardo porque enriquece mucho lo que he leído y lo que conozco. Y me ayuda a darle forma a la tercera parte de la “trilogía” realismo mágico y fantasía.
      Sí, me gusta como señalas que en vuestra historia y vuestra vida está presente lo real y lo irreal. Y a eso quiero llegar al final (a ver si lo consigo, porque soy un enorme ignorante en esto) Una de las cosas que leí, y que encontré señalada varias veces, es que esa comparación entre realismo mágico y fantasía parecía ser algo máspropio de comparar la literatura hispano americana con la ficción europea. He empezado preguntándome si el realismo mágico es una “ficción acomplejada”, pero (y esto será para la segunda parte del tema) la cuestión es que eso lo puede parecer si lo comparamos con según qué modo de entender la fantasía…
      Muchas gracias de nuevo por tu comentario. ¡Así da gusto aprender! Un abrazo.

      • Pues desde luego que pinta para muy interesante toda la reflexión que has hecho sobre el tema dual realismo mágico-fantasía. Lo que comentas es muy cierto, ya que según la perspectiva con que se enfoque es el juicio (en el sentido filosófico que no moral) que se haga sobre el tema.

        Estaré muy pendiente de las dos continuaciones, y te sigo leyendo con grande gusto, Óscar.

        Te mando enorme y cálido abrazo.

  2. Pingback: Realismo mágico o fantasía: ¿pregunta innecesaria si eres escritor? | Nada Empieza Nunca

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