Érase una vez… Invierno

Érase una vez Invierno

No, no voy a decirlo. No voy a decir “Winter is coming”.

Pero el caso es que aquí está. La “mejor estación para leer” según dicen todos los artículos que veo en la web sobre invierno y literatura. Supongo que por aquello de que fuera hace frío y en casa uno está calentito tapado con mantas y un buen libro en la mano.

El invierno nos trae, al menos por donde yo estoy, frío, lluvia, menos luz y nieve. También nos trae listas de libros recomendados para el invierno. Puedes encontrar esas listas con facilidad por Internet. Novedades literarias que no necesariamente tienen por qué tratar sobre el invierno.

El invierno está aquí. Otra vez. Y con él llegan no sólo aspectos climatológicos, sino también psicológicos y simbólicos. ¿Cómo se refleja todo eso en las historias de fantasía?

Psicología de invierno

El invierno nos afecta. Cada estación lo hace a su manera. Es frecuente con la llegada del invierno experimentar un trastorno afectivo estacional, o depresión invernal, que aparece en el cambio de otoño a invierno y suele desaparecer al llegar el verano.

El cambio de luz es un factor causal importante que lleva asociados cambios hormonales, con síntomas como cambios en el estado de ánimo, pérdida de interés por tareas que antes resultaban estimulantes, falta de energía, disminución de actividades de ocio y sociales… Se puede enfrentar con un tratamiento farmacológico o psicológico,y también con una mayor exposición a la luz diurna (solar) o incluso a luz diurna artificial.

La luz gana la batalla. Luz frente a oscuridad.

Dejando a un lado la parte clínica y tomando los elementos simbólicos, tenemos al frío y la disminución de luz como un elemento nocivo que trae tristeza, decaimiento y soledad (al aislarse de actividades sociales). Aunque por otra parte hay estudios que indican que podemos ser más felices en invierno, que “hay más de leyenda que de realidad en esto de que el invierno trae siempre tristeza.” Al parecer “durante el invierno estamos más despiertos y tenemos más capacidad para tomar decisiones y el calor, por el contrario, nos aletarga y hace que sea más difícil pensar.”

El invierno en fantasía: ¿malvado o bueno?

Nicola Alter, autora del blog Thoughts on fantasy escribió este post en  donde se pregunta si el invierno es siempre algo malo o malvado en fantasía:

La conclusión es que no, pero su llegada es casi siempre un arma de doble filo: a veces hermoso y encantador y otras veces peligroso y siniestro. Esto cobra sentido teniendo en cuenta los desafíos que el invierno ha proporcionado a la humanidad a lo largo de la historia, particularmente en la Europa medieval la cual inspira muchos escenarios de historias de fantasía.”

En ese mismo artículo se enumeran cuatro temas recurrentes sobre el invierno en las historias de fantasía:

1. La amenaza de un invierno más largo de lo natural que significa un desequilibrio o representan un signo de algo malvado, con la amenaza incluso de un invierno permanente. Algunos ejemplos serían la Era de Invierno de Las crónicas de Narnia, o el “Winter is coming” de Juego de Tronos.

2. Personajes de “corazón helado” (emocionalmente fríos): una asociación del frío con el mal, por una asociación del frío con falta de vida y de emociones (calidez emocional, afecto), aunque esto no sea una regla absoluta y que se de siempre.

3. Entornos invernales duros que representan una amenaza para los personajes: tormentas, temperaturas para las que no están preparados, o cualquier otra situación en donde el frío juegue un papel en su contra.

4. El planteamiento del invierno como una fuerza positiva. En algunas historias se muestra el lado más positivo del invierno, incluso a veces en las mismas en las que aparece el invierno como algo negativo. Aspectos como la resistencia de los personajes, imágenes como bosques helados o paisajes montañosos nevados, el fuego para combatir el frío y su capacidad para evocar relatos, reunir personajes, promover conversaciones o situaciones determinadas, etc.

Nicola Alter reconoce que es más difícil encontrar una historia de fantasía donde el invierno sea un elemento central y completamente positivo. Señala como un ejemplo de esto la novela Lirael, donde la protagonista es miembro de una comunidad mayoritariamente femenina de videntes benevolentes que viven en un glaciar en el Norte, y a quienes el hielo puro les ayuda a focalizar su visión de modo que puedan ver el futuro.

Entonces, el invierno no siempre es malo en la fantasía. Puede ser una fuente de maravilla, magia y belleza. Sin embargo, es casi siempre una espada de doble filo, algo que puede ser peligroso para los incautos, y eso solo es bueno en equilibrio o moderación.” Nicola Alter.

Rajan Khanna, en este post, señala que “el invierno está también asociado con la muerte. No se puede negar que hay una asociación básica en la cultura occidental entre vida y calor, fuego y pasión. En contraste, el frío se asocia con ausencia de vida, crueldad, falta de emoción.

El invierno en la fantasía urbana

Esta frase es pretenciosa, porque no es más que una reflexión que me hago sobre el invierno y un tipo de fantasía que me gusta leer y sobre el que me gusta escribir.

En la fantasía épica, por ejemplo, es más fácil que los elementos invernales jueguen un papel más relevante: grandes paisajes nevados, viajes largos cruzando zonas heladas repletos de dificultades, frío, escasez de alimentos… Sociedades que viven en zonas dominadas por la nieve y el hielo, con ciudades construidas acorde al entorno. Armas, ropas, tradiciones, mitologías, dioses…

En la fantasía urbana, ¿cómo encaja el invierno? En un entorno de nuestra sociedad actual, con calefacción, luz artificial, mismos horarios de trabajo que en cualquier otra estación, disponibilidad de la misma comida casi en su mayoría… ¿qué efecto tiene el invierno? ¿Puede alguno de esos efectos traducirse en algún elemento para una novela? El invierno podría ser la fecha en la que ciertos seres tienen más poder para alcanzar nuestro mundo desde el suyo, donde viven recluidos esperando días con menos luz o temperaturas más bajas. O el invierno es la estación en la que las fuerzas oscuras que amenazan la vida cotidiana de la gente de un pueblo deben replegarse y esperar hasta épocas más cálidas, lo que da una oportunidad a la gente de establecer un plan. El entorno urbano en que transcurre la historia modifica el impacto y el modo de presentarse un elemento tan poderoso como es el invierno.

El simbolismo del invierno: la Rueda Medicinal

Como psicólogo, y a nivel personal, siempre he estado muy interesado en el chamanismo. La psicóloga Christa Mackinnon, en su libro Shamanism and spirituality in therapeutic practice (Chamanismo y espiritualidad en la práctica terapéutica) hace una revisión de este tema desde la perspectiva de la clínica y la psicoterapia, y dedica una parte del libro a hablar de la rueda medicinal:

La Rueda Medicinal es una forma de entender los ciclos y espirales de la vida así como las energías que las crean y les influyen. Es también una herramienta de enseñanza que nos enseña sobre la interconexión de toda la vida y sobre el papel de los seres humanos en ella.”

La rueda medicinal ha sido ampliamente utilizada por los nativos del norte de América y ha sido adoptada por muchos practicantes contemporáneos. El origen de la rueda medicinal no está claro, y se remonta a épocas anteriores a las culturas nativas de América del Norte.

“La estructura de una rueda se basa en la asunción de que la vida se mueve en círculos y ciclos y que los aspectos lineales, con inicios y finales, son creados por las percepciones que dependen de nuestro punto de referencia en lugar de ser un aspecto de la realidad.”

La forma básica de la rueda medicinal es un círculo que representa los poderes de las cuatro direcciones (norte, sur, este, oeste), más el centro como la interrelación de todo. Las cuatro direcciones se corresponden, entre otras cosas, con las cuatro estaciones. Al pensar sobre el invierno  y su relación con las historias, en especial las de fantasía, no pude evitar acordarme de ella.

En la rueda medicinal, el Norte se relaciona con el invierno y el aspecto mental del ser humano (dejando el físico, emocional y espiritual para las otras direcciones).

El Norte (invierno) es frío y oscuro. Es el momento de la noche, del invierno, donde el crecimiento se ha detenido. Hacen falta habilidad, resistencia, conocimiento y sabiduría para prosperar en el norte. En términos humanos, el norte es el lugar de lo mental, del adulto. Representa nuestros procesos de pensamiento, nuestras creencias y filosofías. El norte nos demanda “parar el mundo” en el sentido de detener nuestros procesos de pensamiento, creencias y filosofías de modo que podamos examinarlos.” Christa Mackinnon.

Tú y el invierno

¿Cómo vives tú el invierno? Si eres de los de sofá y manta para leer un buen libro, ¿qué tipo de libro prefieres para esta estación? ¿Hay un tipo de novela en especial que prefieras leer en invierno? ¿Algún tema determinado?

¿Cómo es tu relación con los días más cortos y las noches más largas?

 

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2 comentarios en “Érase una vez… Invierno

  1. Muy interesante el artículo. Sumándome a lo que dices, creo que el invierno, para la cultura anglosajona siempre ha representado la cara de lo que no se tiene, de lo que es desvalido y del resguardo. Quizá sea porque en sus culturas más antiguas, la llegada del invierno representaba ese período en el que se debía sobrevivir o sobrevivir como fuese. Un abrazo desde este lado del charco. Excelente post!

    • Hola!

      Exacto, sobrevivir como sea hasta que llegue la primavera y vuelva a haber más alimentos, mejor clima, etc. A nivel mental, procurar que sobrevivan ideas, objetivos, visión… o al menos algunas, las más fuertes, ya que las demás no van a sobrevivir al invierno. En “El nombre del viento”, Rothfuss dice que el otoño es la mejor estación para que todo muera. Y aunque ya llegaremos al otoño en el blog, eso deja al invierno no como una estación donde todo muere, sino donde se aguanta y se lucha por mantener vivo (aunque sea hibernando) lo que queremos, amamos, buscamos.
      El invierno como una fase de prueba y de alto desafío en una historia de fantasía sería ese periodo “congelado”, ese camino que no se (tapado por la nieve) pero que se recorre porque estamos convencidos de que la primavera está al final.

      Gracias por tu comentario! ¡Un abrazo!
      Óscar

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