Sobre mí

“No me pregunten quién soy, y no me pidan que siga siendo el mismo.” (Foucault)

oscariborraescritorMe llamo Óscar Iborra y vivo en Granada.

Cuando era pequeño tenía muy claro que quería ser escritor, y ya inventaba y escribía historias. Por ejemplo, con doce años gané un concurso de relatos del colegio, con una historia navideña.

Escribía muchas historias, aunque sería más correcto decir que las empezaba y las dejaba al poco para saltar a otra. Sigo luchando contra esa manía. En una de aquellas libretas comencé una historia de fantasía y magia, hija directa de El señor de los anillos. Salía un animal que era como un caballito de mar gigante, con dos cabezas; recuerdo aquello. No conservo ninguna de las libretas donde escribí esas historias. Pero quizás no sea un problema. Dicen que lo primero que un escritor escribe es malo, así que me alegra que aquellas malas historias hayan desaparecido.

Escribía historias como las que leía: fantasía y misterio, sobre todo. Lo que sacaba de la biblioteca del instituto o lo que tenía por casa. Escribía a mano en libretas con la idea de que cuando la historia estuviese acabada al mismo tiempo estuviera ya “encuadernada”. Adoraba las máquinas de escribir como si fueran objetos mágicos y cuando mi tío me dejó una (de las antiguas, de las que hacían ruido) me sentí un escritor completo. Lo que escribí para “estrenarla” fueron las primeras frases de Lo que el viento se llevó. Más adelante también comencé (y dejé a medias, por supuesto) una segunda parte de esa novela.

Escribía sobre fantasmas, casas encantadas, historias góticas y victorianas, asesinatos y cualquier idea que rozase aunque fuera un poco la fantasía y el misterio. Bebía de Agatha Christie, de Poe, de Lovecraft y de otros autores que hablaran de temas similares

Pero la Gran Fuente fue Clive Barker. Su novela Sortilegio es mi novela favorita. Si soy escritor o lucho por serlo, es por esa novela. Creo que todo lo que escribo, todas las ideas que tengo, son un intento de escribir esa novela, de hacer algo igual. No sólo tengo el vicio de compararme; joder, es que me comparo con Barker.

Todo esto suena muy bien, ¿verdad? Pues dejé de escribir. Me arrepiento cada día. Dejé de escribir cuando tenía 15 ó 16 años, aproximadamente. Tuve que elegir (nadie me obligó) entre ser yo o adaptarme al medio (instituto, amigos y toda esa mierda) Me equivoqué, opté por lo segundo, y no volví a escribir más. Y con el tiempo, dejé de leer novelas. Leer me recordaba escribir, y aquello parecía un camino al que no iba a volver.

Estudié psicología. Luego me hice doctor, años después de acabar la carrera. Leí libros de ensayo sobre mente, consciencia, parapsicología… Empecé otros blogs, escribí artículos y capítulos de libros académicos, doy conferencias…

Hace años pasé una mala racha y comencé a llevar una especie de diario, anotando también mis sueños. Hubo uno especial. Te cuento sólo ese.

Soñaba con frecuencia con sótanos. El mismo o parecidos. Un día, en el sueño echaba abajo una pared de ese sótano, abría un agujero. El agujero daba a una habitación secreta y cerrada. En ella había varios objetos en estanterías, con polvo acumulado. Entre ellos, había una máquina de escribir.

Allí estaba. Esperándome. Y aquí estoy, escribiendo.

Así que desanduve lo andado hasta dar con el sendero que no recorrí en su momento y ahora camino por él. Abrí este blog porque leí que los escritores de hoy deben tener un blog, y aunque al principio (bueno, y todavía hoy) no tenía muy claro qué hacer con él, mi intención es disfrutarlo.

“Nada empieza nunca”. Así empieza la novela Sortilegio, de Clive Barker. Ya sabes, mi novela. Recuerdo estar semanas intentando entender, con 15 años cuando la leí, qué significaba esa frase. Nada empieza nunca, ni siquiera mi historia ni mi deseo de ser escritor. Un inicio te lleva a otro y a otro. Ahora escribo, y todo confluye: mis ideas, lo que me gusta como escritor, lo que me gusta como lector, la psicología, mis experiencias… Me interesa justo lo que queda en el borde. El sendero junto al camino principal, la única puerta cerrada cuando las demás están abiertas, aquellas ruinas perdidas. La oscuridad literaria. Ese otro mundo que está justo aquí al lado.

¿Me acompañas?

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2 comentarios en “Sobre mí

    • Gracias Enrique! La cosa curiosa es que tengo este blog, y otro, y Facebook… menos mal que uno es una quimera y puede atender varios frentes (mejor o peor, esa es otra cuestión).
      Lo más curioso aún es que este blog, que lo puse en marcha cuando retomé la escritura, es el que más me cuesta “definir” (¿o se dice “encasillar”?) Pero de cualquier modo, sigo y a ver qué pasa.
      Un abrazo.

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